En al arcén del teatro: Más rápido que Fregoli

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Relojero, fotógrafo, actor, cantante y pionero del cine, Leopoldo Fregoli conocido por muchos como el padre del género teatral del transformismo, sorprendió al mundo con su increíble capacidad de mutar en cuestión de segundos y convertirse en personajes completamente diferentes, adoptando no solo su fisionomía y vestuario, sino también sus movimientos, sus gestos e incluso su voz, rayando en lo sobrenatural. Todo esto apoyado en su gran pericia como prestidigitador lo que le aseguró en buena medida su encanto que no se puede analizar desde el punto de vista de la racionalidad, sino más bien como el resultado de la explotación de un don especial.

Cómo la mayoría de las leyendas que aún sobreviven, la de Leopoldo frégoli -el gran camaleón- se construyó con la habilidad del artista, por encima de la media, pero también con una buena dosis de predisposición por parte de las audiencias, que más que movidas por la ingenuidad propia de la edad media, se inclinaban a sucumbir ante lo fantástico e irracional, urgidas por la necesidad de creer en héroes excepcionales. Esto haría virtualmente imposible que una figura de esa magnitud se erigiera en nuestros días, en los que la tecnología y los efectos especiales han llenado este vacío y han logrado banalizar la relación otrora sagrada, entre el artista y su atónito público.

Sin embargo las verdaderas virtudes que hicieron del actor italiano un fenómeno, fueron su carisma inigualable, su férrea voluntad y el atrevimiento, que le valió para irrumpir en la escena teatral y cambiarla para siempre con su estilo que fue admirado e imitado en todo el mundo y que incluso hoy es tomado como referencia e inspiración para grandes transformaciones sociales.

Leer artículo completo, página 38.

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